BIOGRAFIAS
| Francisco del Castillo Tellería |
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Nace
en El Puerto de Santa María. Casado y tiene tres hijos. Cursa
estudios de bachillerato y magisterio en Madrid. A su regreso al
Puerto imparte clases en el Colegio de San Luís Gonzaga, y, luego
durante dos cursos académicos en las Escuelas profesionales de la
Sagrada Familia en Andújar (Jaén) de donde regresa,
definitivamente, al Puerto.
Posteriormente,
después de haberle dedicado los mejores años de su vida, abandona
la enseñanza, dedicándose a una actividad bien distinta, como es
la relacionada con el comercio marítimo, en la que ha estado hasta
fecha reciente. En la legislatura municipal comprendida entre los años
1991 a 1995 fue Concejal del Excmo. Ayuntamiento del Puerto de Santa
y Portavoz del Grupo Municipal del partido Popular.
Desde
muy joven ha sido lector apasionado de los grandes poetas de lengua
castellana: Bécquer, San Juan de la Cruz, Juan Ramón Jiménez, por
citar algunos. Eso le empuja a escribir sus primeros poemas, que
guarda en su intimidad para luego destruir, consciente de su pobreza
literaria e impulsado por su elevado sentido del ridículo. Más
tarde la lectura de los Machado, José Luis Tejada, García Lorca, Góngora,
Lope de vega y Quevedo, entre otros, aumentará sus ansias de
escribir.
De
la mano de su amigo, el poeta portuense Juan Ignacio Varela Gilabert,
conoce, como él dice “un tanto tarde” a los hermanos José y
Jesús de las Cuevas, a los también arcenses Carlos y Antonio
Murciano y a Antonio León Manjón, los que, junto con Juan Ignacio,
le empujan a recitar sus primeros poemas en las “tardes Poéticas
de Grazalema”. Su admiración por Montero Galvache, genio de la
oratoria y de la poesía pregonera bajo andaluza, en el que encuentra
un valioso valedor y consejero merced a una corta pero entrañable
amistad, le lleva a mostrar su escondida vocación pregonera, luego
de superados el respeto humano y el temor al riesgo del ridículo.
Más
de sesenta pregones ha proclamado por la provincia gaditana, entre
los que cabría destacar los de Semana Santa del Puerto de Santa María
(el primero de sus pregones), Jerez de la Frontera, Sanlúcar de
Barrameda y Puerto Real; los del Rocío en El Puerto, Jerez, Sanlúcar,
Puerto Real y Rota, en donde también fue mantenedor de sus Juegos
Florales; los de la Feria del Vino Fino en El Puerto y del Caballo
en Jerez, y, los del Toreo en Jerez y en El Puerto.
Otro
medio centenar largo de charlas, presentaciones de carteles,
homenajes y conferencias dicen de la facilidad versificadora de este
portuense que, conocedor de sus limitaciones poéticas, se siente
incapaz de publicar su poesía personal e íntima, ante el temor de
no poder llegar al corazón de nadie.
Finalmente,
justo es decir que su facilidad para el verso, en especial el
referente a la poesía satírica, intrascendente e irónica, para
ser leída entre amigos, le lleva por el camino del romance
desenfadado y festivo a aparecer quincenalmente en la columna del
Diario de Cádiz, “El Candié”, donde un tal Benito, por las
cosas que cuenta, está consiguiendo cierta notoriedad.
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