El Monasterio Informa


 

Proyecto de un Palacio de Congresos para El Puerto

El Puerto de Santa María optó hace años por posicionarse como un destino de congresos, con la idea de desestacionalizar su turismo tradicional. Gracias a su situación geográfica, sus inmejorables condiciones de situación en el centro de la Bahía de Cádiz y por la amplia oferta de instalaciones en ocio y servicios, que resultan ser grandes atractivos para la empresa, durante los últimos años se ha ido consolidando como sede variadas jornadas profesionales, convenciones y congresos.

 

 

Hoy en día es posible elegir entre los numerosos edificios, tanto públicos como de carácter privado, antiguas bodegas, casas-palacio, conventos y monasterios restaurados que hoy albergan todas las comodidades para el correcto desarrollo de los actos de trabajo.

 

Pese a estas infraestructuras, aún hay importantes eventos que no llegan a El Puerto por su elevado tamaño, ya que faltan todavía plazas hoteleras de calidad y un espacio donde celebrar grandes eventos.

 

El Grupo Jale Hotel Monasterio proyecta la construcción de un Palacio de Congresos en la emblemática Sierra de San Cristóbal portuense, doble punto estratégico por su condición de Balcón de la Bahía y por ser una encrucijada de las vías de unión de las poblaciones de su entorno.

 

 

El proyecto, que viene a complementar al nuevo Hotel en la antigua finca de la familia Terry y que será una realidad en el año 2002, dispondrá de un centro de negocios de hasta 800 personas.

Su emplazamiento no puede ser más acertado. No en balde, el lugar y sus inmediaciones se han ganado a pulso el nombre popular de Buenavista. Hacia el Norte se extienden las suaves ondulaciones que llegan hasta Jerez y Sanlúcar, cuyos caseríos se distinguen perfectamente; hacia el sur, el blanco Puerto de Santa María y la Bahía de Cádiz, que tienen por fondo al inmenso Océano; al oeste, Rota, y al este, Doña Blanca y las salinas y marismas que llegan hasta Puerto Real, y más allá, Medina Sidonia. 

Con 124 metros de altura máxima, controla visualmente las campiñas del noreste, así como la desembocadura del río Guadalete, marismas y la costa hacia el sur, y se mantiene hoy en día como una gran desconocida para la gran mayoría de los portuenses. Este tesoro olvidado es el mayor potencial de futuro que tiene nuestra ciudad.