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El Voluntariado Social, hecho vivo |
La construcción de la dignidad humana es inconcebible sin las incontables iniciativas solidarias que pueblan los caminos de la humanidad.
La historia del progreso ha de narrarse también como la trama de pequeños detalles, de actividades que rompieron las soledades, amortiguaron golpes, activaron posibilidades en las personas, ayudaron al desarrollo y a la promoción personal de miles de personas.
El Voluntariado Social nos ayuda a diseñar una sociedad activa y participativa, atenta a la injusticias, a las necesidades de los demás, y, en cierto modo, se siente responsable de las fragilidades humanas. Para testificarlo, ahí están las escuelas populares, las campañas de alfabetización, las cooperativas, las empresas sociales cuyos trabajadores son casi todas personas vulnerables, tocadas de alguna forma por la marginación, obras sociales, proyectos diversos y horas y horas dedicadas a acompañar a enfermos, ancianos, minusválidos... otro bloque de voluntarios/as dedican años de su vida en países del Sur, trabajando por promover el desarrollo de pueblos indígenas, todo en plena gratuidad, sólo convencidos de que su deber ciudadano y sus principios éticos les lleva a practicar la solidaridad, concepto que en sí mismo, significa "buscar el bien común de todos", ser solidario es "Estar unido a... para... ayudarle a realizarse, a realizar una forma de justicia que no reciben de nadie".
Hoy, el movimiento voluntario se ha extendido tanto y en tan diversos campos, que se puede decir que hay voluntarios para todo. Es un movimiento de gran tradición en los países sajones pero que, afortunadamente ha saltado fronteras y hoy puede decirse que es universal.
"El voluntariado es la expresión última de las Naciones Unidas". Con estas palabras, Kofi Annan, Secretario General de la ONU inauguró en Nueva York el pasado 28 de Noviembre, el año 2001 como el Año Internacional de los Voluntarios y desde ese día se ha calificado este año como el "mayor evento sobre voluntariado nunca celebrado". Si bien la tarea voluntaria no necesita de grandes proclamaciones porque si se caracteriza por algo es por su humildad, su saber hacer, callado, sencillo, su pasar desapercibido, aunque en la tarea te vayas dejando parte de tu vida...
Perfil de Voluntarios/as: Jóvenes, hombres y mujeres tienden a asociarse como voluntarios de maneras diferentes, pero en la mayoría de los casos tienden a aliviar problemáticas de pobreza, empleo, vivienda, inmigración, minorías étnicas, todos aquellos grupos sociales que viven en desventaja. También hay grupos trabajando por la ecología, la paz, el desarrollo del tercer mundo y los derechos humanos. Pertenecen a todas las clases sociales, pero sobresalen, sobre todo en gente joven, estudiantes. Las clases alta y media son más participativas en asociaciones de
Iglesia, u otras civiles, como Cruz Roja. Todos buscan fortalecer el estado de Bienestar y que, aunque este corresponda al Estado implantarlo, todos los ciudadanos debemos colaborar con el Estado para conseguirlo y ayudarle a repensarlo porque todavía tiene grandes lagunas.
Aspectos debatibles: El Voluntariado Social, tan encomiado por muchos, tiene elementos criticables, por otro dado que tanta fuerza laboral, entregada gratuitamente supone para el Estado un gran ahorro, en términos económicos, ya que asegura que los sectores más desprotegidos mitiguen sus problemas encauzando, a través de las organizaciones no gubernamentales Servicios que correspondería prestar al Estado, mucho más habiendo tanto paro juvenil... Esto es un elemento de reflexión y de crítica.
Por otra parte, las Organizaciones no Gubernamentales son también una fuente de empleo, dado que los técnicos y profesionales diversos son personas contratadas que realizan tareas complementarias a las del Estado, o si su motivación es religiosa, las Iglesias tienen como parte de su misión el buscar la justicia y el desarrollo personal de todo colectivo que se vea desamparado.

Leyes de Voluntariado: En 1996 se aprueba la Ley de Voluntariado de ámbito estatal.
Previamente, diversas Comunidades Autónomas habían hecho reconocimiento explícito e implícito del voluntariado, al establecer el compromiso de la Administración de fomentar y regular esa realidad social o las condiciones de colaboración con asociaciones sin ánimo de lucro, reconociendo el derecho de los ciudadanos a realizar tareas sociales, lo cual implica que ha dejado de ser responsabilidad exclusiva del Estado la satisfacción de necesidades sociales, ha llegado a ser una tarea compartida de Estado-sociedad.
El Voluntariado en Países del Sur: haciendo camino con los "últimos".
El Voluntariado hunde sus raíces entre los "últimos" de nuestro mundo nace de un indudable impulso étnico. Más allá de la ocupación de un tiempo libre o de la posibilidad de paliar los efectos de la injusticia, el voluntariado emerge como fuerza de solidaridad para acompañar a los más débiles, a los excluidos en sus procesos de dignificación personal y colectiva.
Y los más débiles hoy por hoy son los pueblos del Tercer Mundo y comprometerse con ellos es responder a un reto ético que se nos plantea a todos
nosotros, los que, más o menos acomodados vivimos en el Primer Mundo, rodeados de confort y bienestar.
En los últimos años parece haberse despertado la conciencia del Primer Mundo, -si bien no todavía lo suficiente- como para darse cuenta de que la pobreza en esos países no es un hecho irreparable. Démosles conocimientos, medios, orientación, algún técnico y saldrán adelante, con la riqueza de sus países y sus talentos personales. Luchemos contra la corrupción de sus mandatarios y la injusticia de sus estructuras y serán personas desarrolladas, autónomas, menos necesitadas del Primer Mundo.
Cada día surgen nuevas ONG's, Organizaciones, Fundaciones que desean que los pueblos del sur se desarrollen y ponen medios para hacerlo. En El Puerto de Santa María contamos con un ejemplo: la Fundación FUNDESHA, de reciente creación, con sede en el Hotel Monasterio desea tender una mano, hacer camino con los últimos y nos invita a ejercer nuestro voluntariado social desde las iniciativas que ellos están apoyando en Bolivia, Perú y El Salvador. Es una llamada a nuestro sentido ético, a nuestra solidaridad que puede ayudar a paliar y a prevenir algunos de los problemas de los que estamos hablando, para el Voluntariado hay muchos caminos; éste es uno de ellos.
Olga Fernández Esteras
Graduada Social