|
|
Bienvenida |
|
|
|
Observaciones y actitudes para ser un aprendiz de por vida. |
“El éxito en la vida es un 1% se inspiración y un 99% de transpiración”, Thomas Edison.
|
|
En el siglo XXI, tal cual ya lo predijeron Half Rosenbluth y Diane McFerrin Peters en el libro "El cliente no es lo primero", ya decían que todos deberíamos ver el mundo de otra manera y por primera vez, quizás, el libro está pensado y escrito por gente de la praxis y no sólo de la docencia . Hoy son ya la mayoría de los grandes directivos, los que consideran que como se está tan ocupado intentando hacer que las cosas funcionen en el día a día, no se han puesto de acuerdo en cómo implementar los cambios de los que todos hablan (hablamos). |
Qué deberíamos hacer todos para ser mejores directivos, líderes, y co-socios en general. Pues entiendo que, sobre todo, hacer lo que predicamos con eficacia y con implicación y no sólo con compromiso, ya que no es lo mismo, el huevo de la gallina que el bacon del tocino. ¿Han leído el libro "La paradoja", de James C. Hunter? Vale la pena leerlo y sólo se tarda 60 minutos. Verán que el ejemplo es muy profundo. Tener autoridad es, entiendo yo, más importante que tener poder. Lo ideal es tener ambos, pero ello es arduo difícil. Para hacerme entender mejor recordaré que hace 2.000 años había entre las grandes personalidades que vivieron aquellos tiempos, dos en especial. Uno tenía poder, el otro tiene autoridad. Me refiero a César y a Cristo y ello es hoy, y posiblemente siempre, un tema a considerar y no olvidar. "Humanidades".
Puede haber varias maneras de saber, pero voy a enumerar tres que nunca dejaron y pienso que jamás dejaran de estar de moda: saber qué; saber cómo; saber de uno mismo.
Saber qué: lo que aprendemos en la escuela, universidad etc. y/o a través de los libros y conversaciones con gente altamente cualificada.
Saber cómo: lo que continuamente aprendemos en nuestra vida tanto laboral, como doméstica etc.
Saber de uno mismo: lo que sabemos de nosotros mismos y que prácticamente nadie sabe, y que algunas veces ni nosotros quisiéramos saber.
Por todo ello cada vez más creo en la necesidad de que el siglo XXI nos haga observar a todos el tener más conciencia de aprendices de por vida. El aprendizaje continuo se deberá considerar como un modo de vida. Se aprenderá de las experiencias diarias y de manera especial de los errores, visitando y asistiendo a talleres de trabajo, conferencias, seminarios, visitando a personas altamente cualificadas y observando quién lo hace bien, leyendo libros... Y de manera especial viajando. Pues no en vano la frase atribuida a Chateaubriand es cada vez más cierta: "De cada viaje se regresa con un prejuicio de menos". Aprendiendo conductas y poniendo en práctica lo que se aprende, sin hacer de ello un trabajo duro o una forma de fracaso. Además siendo aprendices conseguiremos prosperar y beneficiarnos, no sólo a nosotros mismos, sino también a los demás. Así, continuamente estaremos aprendiendo y desarrollándonos, de manera especial en este mundo tan rápidamente cambiante.
Los que prosperaran serán como siempre aquellos que estén abiertos a ideas diferentes. Es decir, ¿Se acuerdan de Fisgón, Escurridizo, Hem y Hau, del libro ¿Quien se ha llevado mi queso? (Spencer Johnson). A veces no deseamos hacernos un "D.A.F.O." (debilidades, amenazas, fuerzas, oportunidades) de nosotros mismos, pero qué hay de malo en reconocer, aun cuando sólo sea en privado con uno mismo, nuestras propias debilidades y puntos fuertes. Además no estaría de más que, aunque fuera para nosotros mismos, regularmente nos hiciéramos un "A I.D.A." (atención, interés, deseo, acción).
Juan Sendra Farré
Director General del Hotel Monasterio