Fundación


 

Los terremotos pasan. La destrucción perdura

La FUNDACIÓN AYUDA AL DESARROLLO SOCIAL DE HISPANOAMÉRICA ha construido viviendas para 12 familias de damnificados de El Salvador 

La Fundación de Ayuda al Desarrollo Social de Hispanoamérica (FUNDESHA), fue constituida a finales del año 2000, un ilusionante proyecto que tiene como objetivo colaborar con países en vías de desarrollo en el continente americano.

Constituida el pasado año con un capital de cincuenta millones de pesetas, se financia con las donaciones que mensualmente hacen las empresas del Grupo Jale Monasterio y que corresponde a unos porcentajes sobre las ventas que dichas empresas realicen. Además también está abierta a donaciones de otras empresas y particulares. 

Suele ocurrir que los grandes desastres naturales sienten una especial predilección por las regiones y las personas más pobres. El pasado año 2001, una localidad llamada Montemar, situada en el municipio de Jiquilisco y en el departamento de Usulután, en El Salvador, sufrió las consecuencias de un terremoto, de las crecidas del río Lempa y de los efectos del huracán Mitch. La sacudida sísmica provocó fuertes riadas que devastaron las frágiles viviendas de sus habitantes, dejándoles en la más sórdida miseria.
Este país centroamericano es uno de los más pobres del continente. Aún no se ha recuperado de muchos años de guerra civil y su población es muy pobre. Los campesinos que viven en esta localidad carecen de las mínimas condiciones higiénico sanitarias y, en muchos casos, no tienen ni vivienda. 

Por consenso, el lugar pasó a llamarse Comunidad El Ángel. La Fundación Ayuda al Desarrollo de Hispanoamérica, perteneciente al grupo Jale, financió este proyecto de construcción de viviendas para 12 familias que encontraron no pocos problemas para iniciar su singladura de ladrillo, cemento y vigas. 


La adquisición de terrenos más firmes, así como los trámites burocráticos y judiciales, retrasaron el proyecto tres meses, por lo que no pudieron terminar hasta finales de septiembre. Para asignar las viviendas se siguió un criterio que benefició a las familias con hijos y a la mujer, que reza como propietaria.


Estas viviendas humildes pero sólidas, son para algunos de sus nuevos propietarios el lugar más digno donde han vivido nunca y, tal vez, donde nunca soñaron que podrían llegar a vivir. Ahora duermen más tranquilos. 


Otro de los objetivos a corto plazo es el de hacer una recogida de libros para enviar a bibliotecas o colegios de zonas que los necesiten de Hispanoamérica. Estamos también en contacto con misioneros Jesuitas y Dominicos en Bolivia y Perú respectivamente para nuevos proyectos.

Si desean colaborar con nosotros o más información, no duden en visitarnos en nuestra página web www.fundesha.org