XII Ciclo Cultural


 

Julio Marvizón desveló en Las Beatillas el resultado de sus investigaciones sobre la Sábana Santa 

El conocido meteorólogo afirma que la ciencia no está en condiciones de explicar cómo se produjeron las marcas que contiene el lienzo de Turín 

Conocida desde el siglo VI y después de pasar muchos avatares, unas 300 pruebas demuestran la autenticidad de la Sábana Santa de Turín. Sólo el Carbono 14 la dató en plena Edad Media. Sin embargo, su planteamiento y resultados presentan arbitrariedades. Estas son algunas de las conclusiones que el hombre del tiempo, Julio Marvizón Preney, escribe en su libro "La Sábana Santa. ¿Milagrosa falsificación?" (Ediciones Giralda). Lo presentó en Hacienda Las Beatillas ante numeroso público.

En un tono aséptico, científico, totalmente ausente de emociones y creencias, Marvizón asegura que la Sábana Santa es el "acta notarial de la resurrección de Jesucristo". No obstante, son la propia fe cristiana y los dogmas el principal freno a la búsqueda de una prueba definitiva de que era el sudario de Jesucristo. 


Marvizón asegura
que la Sábana Santa es el
"acta notarial de la resurrección
de Jesucristo".

Todas las investigaciones realizadas sobre este telar y comparadas con los textos evangélicos llevan a la conclusión de que éste sufrió la flagelación, fue clavado en la cruz, le colocaron una corona de espinas y le propinaron una lanzada en el costado. Todas y cada una de estas heridas están registradas en el lino de la Sábana. 

Durante años se ha estudiado a fondo este telar. En él se encontraron restos de polen originarios de Galilea y de Palestina, algunos provenientes de plantas que ya no existen. Si la datación de la Sábana Santa, como desvela el Carbono 14, estuviese entre los años 1260 y 1390, esto significaría que fue falsificada en Francia. 

Resulta que a lo largo de su historia estuvo expuesta al aire, a la respiración y el tacto, y sufrió un incendio. Todas estas circunstancias pudieron alterar la proporción de Carbono 14 que contenía. En la época en que fue presuntamente falsificada no se conocían tanto los pólenes ni las plantas. Era muy difícil que alguien las encontrara, más aún las que ya habían desaparecido.

Tampoco pudo marcar la Sábana, puesto que presenta una perfección que no está al alcance de la mano humana. Además, estuvo expuesta a radiaciones que salieron a lo largo de los siglos. Así las cosas, Marvizón afirmó que "si se tratara de cualquier individuo de aquella época, ya se habría demostrado categóricamente que era él o ella quien estuvo envuelto en aquel telar. La posibilidad de que fuese Jesucristo frena tales afirmaciones. 

Julio Marvizón en la firma de su libro.