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Número 23 - Año XIII
 
 
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Madre Francisca, Abadesa de las Capuchinas

Nacida en la localidad sevillana de Lebrija, el 7 de julio de 1910, su nombre de pila era María Peña Martínez. En 1942 ingresó en la Orden Capuchina en el Monasterio de Santa Rosalía de Sevilla, adoptando el nombre de Madre Francisca. El 26 de febrero de 1956 fue trasladada al Monasterio de San Miguel Arcángel, actual Hotel Monasterio San Miguel, siendo nombrada Abadesa a los cuatro meses de llegar al mismo.

Fue Abadesa hasta 1986, fecha ya en que se había efectuado la nueva ubicación del Monasterio al Pago de la Caridad, por lo que ejerció de abadesa 25 años, desde entonces y hasta 1999 fue Vicaria, para pasar a ser Segunda Consejera. La Madre Francisca destacó en todo momento por ser una mujer adelantada a su tiempo, así como poseedora de una gran lucidez, la cual mantuvo hasta sus últimos días.

Madre Francisca
Día de San Francisco, día de gozo,
día lleno de luz, alegre, vivaz.
La madre Francisca está entre nosotros,
quiere transmitirnos su fe, su paz.
La madre Francisca pide por nosotras,
quiere enviarnos alegría, fuerza, voluntad...
nos ve, nos mira, nos protege a diario,
sabe que no la podremos olvidar.
Así es madre Francisca, nunca la cambiarán.
Su vida desde bien joven a Jesús ofreció,
tanto amor, tanta lucha, tanta espera...
La sabiduría brillaba en sus tiernos ojos,
su mente...volcán de lucidez,
sus palabras medidas, claras, sin sonrojos;
la verdad, lo que a veces no queremos entender.
Luchadora, buena hija, hermana...madre,
en su caparazón de dureza tan tierna
sabiendo escuchar los silencios, penas, llantos;
sabiendo calmar los impulsos y arrebatos.
Madre Francisca muy buen ejemplo
que en esta vida no hay saltos,
el camino es duro, curvo, largo;
el amor del uno al otro compartido;
nada es de uno, sino de Él.
La meta en las mentes abiertas,
en la comprensión, en el amor a Dios.
Madre Francisca conoce el significado de Paz.
Recemos, miremos hacia nuestro interior,
valoremos la profundidad del silencio
saquemos de él, la riqueza del espíritu.
Cercano el mes de diciembre, adviento;
próxima la nueva Luz, la Navidad,
recordemos a nuestra madre Francisca
con alegría, con entrañable ternura,
en los maitines, laudes...siempre su figura,
presente para siempre, latiendo en nuestro ser.
Madre Francisca está aquí, nunca se fue
nos protege, nos cuida, nos siente y ve.
A madre Francisca que sabía escuchar y guardar el respetado
silencio.

Pto Santa María 15 de Noviembre de 2.002

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