El
Calvario, obra emblemática. Restauración paso a
paso
La
obra de arte ‘El Calvario’, una pintura
relizada al óleo sobre tabla, se encuentra actualmente
en el corredor del patio principal de Hotel Monasterio
de San Miguel, en El Puerto de Santa María,
tras haber sido restaurada recientemente. De 209 centrímetros
de alto y 140 de ancho, es fechable por el estilo, la técnica
y detalles como la indumentaria, en torno a la segunda mitad del
siglo XVI, pudiendo enmarcarse dentro de la escuela castellana
de dicha época.
La escena nos muestra en el centro a Cristo, con la marca de la
lanzada que ha atravesado su costado derecho, crucificado sobre
cruz immisa plana, con el cartel del INRI en la parte superior.
Está clavado a la cruz por las manos y los pies, éstos
últimos con un solo clavo, montando la pierna derecha sobre
la izquierda. Muestra una anatomía sutil pero musculada,
la cabeza, que aparece con nimbo y corona de espinas cae sobre
el lado derecho del pecho; el sudario es ceñido, anudado
en el lado izquierdo.
En el lado derecho del Señor observamos tres figuras, la
Virgen María, San Francisco de Asís arrodillado,
identificable por los estigmas en las manos y el hábito,
y un cardenal que creemos es San Buenaventura, pues además
de ser el segundo fundador de la orden franciscana, es uno de
los mayores teólogos de todos los tiempos. Se le representa
con mitra y capelo cardenalicio, y revestido de alba y capa magna.
Al otro lado vemos de pie dos varones; el más joven pudiera
tratarse de Nicodemo, que sostiene un cofre con ungüentos;
mientras que el más anciano podría ser José
de Arimatea, y porta una vasija de bálsamo. Estos dos personajes
fueron los encargados de desclavar, y enterrar el cuerpo de Jesucristo.
El personaje que aparece de rodillas vestido según la época
de Felipe II es con seguridad el donante de la obra, y se halla
en actitud orante.
Al fondo se observa un camino que conduce hasta una ciudad, y
tras ella, unos montes escarpados. Se trata pues de una obra de
gran formato, con una técnica cuidada, donada por el personaje
mencionado, sin duda alguien relevante, para algún convento
o Iglesia de franciscanos.
Con respecto al estado de conservación, si bien el soporte
no mostraba deformaciones y mantenía buena adhesión
entre sus elementos, se había producido un ataque de insectos
xilófagos no activo actualmente, que había afectado
sobre todo la zona inferior. Por otro lado, los estratos pictóricos
se habían perdido en algunas zonas, y en otras mostraban
inminente peligro de desprendimiento.
La restauración
La superficie
pictórica estaba parcialmente repintada, por lo que quedaban
ocultos los matices originales de la obra. Igualmente el barniz
de protección se había oscurecido alterando el cromatismo
original.Tras un examen ocular previo se recogieron mediante reportaje
fotográfico los daños de la obra. Seguidamente se
retiró el polvo acumulado en superficie y se protegió
mediante la aplicación de coletta y papel de seda.
Posteriormente se aplicó presión y calor controlados,
fijando así los estratos pictóricos al soporte.Tras
esto se repusieron las pérdidas de soporte por aplicación
de pequeñas láminas de madera flexible ajustadas
al espacio mediante una resina epoxídica. A continuación
se realizaron unas pequeñas pruebas de limpieza utilizando
varios disolventes. Seleccionado el más idóneo,
se limpió aplicando dicho disolvente con hisopos de algodón,
y neutralizando posteriormente su acción. Finalmente fue
necesario eliminar algunos repintes y estucos falsos que cubrían
parte del cromatismo original, de forma mecánica, es decir,
con un bisturí. Todas las lagunas de preparación
fueron reintegradas volumétricamente mediante la aplicación
de estuco con pincel y bisturí, enrasándose tras
su secado con un escalpelo o bisturí. La reintegración
se realizó mediante la aplicación de acuarelas y
témperas a modo de veladuras en las zonas pequeñas
y de puntinato o rigattino (criterios de diferenciación)
en las zonas mayores según el entorno en que se localizaran.
De esta manera se pueden discernir las zonas restauradas de las
originales si nos acercamos lo suficiente a la obra.
Isabel Mª Rabadán del Saz.
Conservadora - Restauradora.