| Jerez
de la Frontera cuna
del Arte Flamenco
Desde
hace más de dos siglos, Jerez tiene fama de ser una de las
cunas más importantes del Arte Flamenco. La universalidad
flamenca es incuestionable y así lo reconocieron los más
cualificados artistas del género y los buenos aficionados,
definiéndolos como la Meca del Cante.
Hoy
por hoy, Jerez sigue gozando del mayor prestigio internacional como
ciudad del flamenco. Los cafés cantantes de principios de
siglos, han sido sustituidos por más de una docena de peñas
flamencas, que aglutinan a una importante masa de aficionados y
en las que periódicamente se celebran conciertos y recitales.
La
provincia de Cádiz, privilegiada para los aficionados al
cante, al baile y al rasgueo de la guitarra, es hito fundamental
en los itinerarios del flamenco, la expresión artística
que es distintiva de Andalucía. En esta tierra forjadora
de cantes -"petenera", "tanguillo", "cantiñas",
"mirabrás", "bulería", "romeras",
y cuna de grandes intérpretes, el legado flamenco se manifiesta
como un elemento cultural, social y estético íntimamente
ligado a las ferias y a las reuniones festivas, incluso familiares,
y que, además, se ofrece en numerosos festivales, peñas,
tertulias, tablaos y sociedades que promueven su divulgación
y posibilitan su conocimiento y disfrute.
El
flamenco, música andaluza eminentemente popular, hunde sus
raíces en la "toná", cante primitivo del
que surgirían el "martinete", en que el cantaor
se acompaña con el sonido del martillo de la fragua, y la
trágica "seguiriya" de la que, a su vez, nacería
la "serrana", a través de las "livianas".
Como
acompañante del baile surgen las "soleares", estando
emparentadas o influidas por ella el "polo", las "bulerías",
las "alboreas", las "cantiñas", las "alegrías",
las "romeras", el "mirabrás" o los "caracoles".
Otro palo del flamenco son los "tangos", del que derivarían
los "tientos". Los "fandangos", el "garrotín",
las "sevillanas", el "villancico" y la "saeta"
son algunas de las variantes de este arte andaluz.
Está
aceptado por los entendidos que el flamenco, en su estado más
puro, se concentra en la Baja Andalucía, entre las provincias
de Sevilla y Cádiz siendo Jerez, "los puertos"
y la propia capital, en la provincia gaditana, sus más activos
e importantes focos.
Dilatadísima,
casi abrumadora, es la nómina de cantaores, guitarristas
y bailaores cuyo prestigio y trascendencia hicieron, y continúan
haciendo, de Cádiz y provincia, un referente indiscutible
del arte flamenco: Manuel Torre, Antonio Chacón, Espeleta,
Sellés, Dolores La Petenera, Perla de Cádiz, Enrique
Ortega, Macandé, Enrique el Mellizo, Pericón de Cádiz,
Pepa de Oro, Camarón de la Isla, Chano Lobato, Nano de Jerez,
Rufino de Paterna, Pepe Sanlúcar, Beni de Cádiz, Rancapino,
Pansequito, La Paquera, La Sayago, Diego el del Gastor, Paco de
Lucía, Manolo Sanlúcar, Paco Cepero, Parrilla de Jerez,
Moraito Chico, Lola Flores, Macarena Andrades, Marisa Albaicín,
Gitanilla de Bronce, Carmen Guerrero, Sara Baras, Noemí Collantes,
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