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Número 25 - Año XIII
 
 
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Examen de la temporada de TOROS EN EL PUERTO

Por Daniel Pérez Lorenzo

La temporada taurina del verano de El Puerto se ha convertido en un referente a nivel nacional. El ciclo compuesto de doce espectáculos de primera categoría da esplendor y constituye un aliciente más para el turismo local. Son muchas las personas que aprovechan la cita taurina para pasar unos días de asueto en El Puerto y de paso disfrutar de las excelencias de su gastronomía, playas o monumentos. Los medios de comunicación especializados otorgan un tratamiento especial a cuanto acontece en el coso portuense y su imagen se ve proyectada a todo el mundo.

La composición de los carteles como principal atractivo de los espectáculos presenta especial dificultad motivada por el hecho de que el ciclo tiene lugar entre los meses de julio y agosto y fundamentalmente los domingos, resultando complicado encuadrar a toreros y ganaderías en las fechas citadas. Pero para ese menester el ayuntamiento portuense -propietario del coso- tiene encomendada la labor a Justo Ojeda Ruiz, quien lleva cuatro años al frente del mismo y recientemente le fue concedida una prórroga por otros tantos. El empresario andaluz-aragonés ha conseguido poco a poco acertar con los gustos generales de la afición que se concita en El Puerto y como prueba de su excelente trabajo los hosteleros portuenses le dedicaron un homenaje de reconocimiento por ser pieza importante en el motor que tira del turismo.

Ya lo dijo Joselito El Gallo refiriéndose al día de toros en El Puerto. Gallito, como se le conocía en el mundo taurino, dejó constancia de su personalidad con la frase lapidaria que luce en el cañón central de la puerta principal del coso: "Quien no ha visto toros en El Puerto, no sabe lo que es un día de toros".

Esta temporada los aficionados han rememorado una vez más el dicho. La faena de embrujo de Morante de la Puebla ante un toro de El Torero; la poderosa y artística de Dávila Miura ante otro ejemplar del mismo hierro; el indulto de "Vidalarga" de la ganadería de Torrestrella propiciado por el incombustible maestro de época Enrique Ponce; la torería, técnica y temple de César Rincón frente a un "Juanpedro"; o la excelente impresión mostrada por la sabia nueva del toreo de César Jiménez, son muestras de ello.

No se puede obviar a los jóvenes novilleros que han reivindicado con sus actuaciones un sitio en el escalafón superior. Sin embargo, la respuesta del público no ha sido todo lo boyante que se esperaba.

Diversos motivos como las altas temperaturas que hacen heroica la estancia en sol o la carencia de figuras con "tirón" han propiciado una menor asistencia de aficionados que en la temporada pasada. Existe cierta preocupación entre los empresarios taurinos por este hecho que está sucediendo en la mayoría de las plazas del país. Habrá que buscar soluciones para el acercamiento, sobre todo de los jóvenes, a la Fiesta aunque en El Puerto el tema económico no suponga ningún tipo de obstáculo pues por tres euros y medio pueden asistir a una corrida de toros, con figuras del toreo.

No obstante, peñas y entidades dedican su aportación en pro de la Fiesta reafirmando así la cita de El Gallo. Más de una veintena de premios taurinos se ponen en disputa. Publicaciones de temporada, exposicion revistas son ejemplo de lo dicho. Además la Tertulia Taurina "El Monasterio" conjuntamente con Onda Jerez organiza unos amenos coloquios taurinos tras los festejos. Durante una hora se desgranan los pormenores de la lidia con la presencia de toreros actuantes, ganaderos y personajes vinculados al mundo del toro. La comparecencia de los protagonistas ante un numeroso quórum de aficionados se ha convertido por méritos propios en un referente más de la Fiesta de Toros en El Puerto. Eso hace que Hotel Monasterio se erija en el hotel más taurino de El Puerto.

Los "Toros en El Puerto" no son ni mejor ni peor que en otros puntos de nuestra geografía. Son algo distinto. La pasión y sentimiento con que se vive la Fiesta y la mezcla cromática y sensitiva del color especial del cielo, del brillo de su albero y del aroma perceptible del ambiente constituyen una verdadera solera como los buenos caldos de la tierra. Ya lo dijo Joselito. O sea.

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