Examen
de la temporada de TOROS EN EL PUERTO
Por
Daniel Pérez Lorenzo
La
temporada taurina del verano de El Puerto se ha convertido en
un referente a nivel nacional. El ciclo compuesto de doce espectáculos
de primera categoría da esplendor y constituye un aliciente
más para el turismo local. Son muchas las personas que
aprovechan la cita taurina para pasar unos días de asueto
en El Puerto y de paso disfrutar de las excelencias de su gastronomía,
playas o monumentos. Los medios de comunicación especializados
otorgan un tratamiento especial a cuanto acontece en el coso portuense
y su imagen se ve proyectada a todo el mundo.
La
composición de los carteles como principal atractivo de
los espectáculos presenta especial dificultad motivada
por el hecho de que el ciclo tiene lugar entre los meses de julio
y agosto y fundamentalmente los domingos, resultando complicado
encuadrar a toreros y ganaderías en las fechas citadas.
Pero para ese menester el ayuntamiento portuense -propietario
del coso- tiene encomendada la labor a Justo Ojeda Ruiz, quien
lleva cuatro años al frente del mismo y recientemente le
fue concedida una prórroga por otros tantos. El empresario
andaluz-aragonés ha conseguido poco a poco acertar con
los gustos generales de la afición que se concita en El
Puerto y como prueba de su excelente trabajo los hosteleros portuenses
le dedicaron un homenaje de reconocimiento por ser pieza importante
en el motor que tira del turismo.
Ya
lo dijo Joselito El Gallo refiriéndose al día de
toros en El Puerto. Gallito, como se le conocía en el mundo
taurino, dejó constancia de su personalidad con la frase
lapidaria que luce en el cañón central de la puerta
principal del coso: "Quien no ha visto toros en El Puerto,
no sabe lo que es un día de toros".
Esta
temporada los aficionados han rememorado una vez más el
dicho. La faena de embrujo de Morante de la Puebla ante un toro
de El Torero; la poderosa y artística de Dávila
Miura ante otro ejemplar del mismo hierro; el indulto de "Vidalarga"
de la ganadería de Torrestrella propiciado por el incombustible
maestro de época Enrique Ponce; la torería, técnica
y temple de César Rincón frente a un "Juanpedro";
o la excelente impresión mostrada por la sabia nueva del
toreo de César Jiménez, son muestras de ello.
No
se puede obviar a los jóvenes novilleros que han reivindicado
con sus actuaciones un sitio en el escalafón superior.
Sin embargo, la respuesta del público no ha sido todo lo
boyante que se esperaba.
Diversos
motivos como las altas temperaturas que hacen heroica la estancia
en sol o la carencia de figuras con "tirón" han
propiciado una menor asistencia de aficionados que en la temporada
pasada. Existe cierta preocupación entre los empresarios
taurinos por este hecho que está sucediendo en la mayoría
de las plazas del país. Habrá que buscar soluciones
para el acercamiento, sobre todo de los jóvenes, a la Fiesta
aunque en El Puerto el tema económico no suponga ningún
tipo de obstáculo pues por tres euros y medio pueden asistir
a una corrida de toros, con figuras del toreo.
No
obstante, peñas y entidades dedican su aportación
en pro de la Fiesta reafirmando así la cita de El Gallo.
Más de una veintena de premios taurinos se ponen en disputa.
Publicaciones de temporada, exposicion revistas son ejemplo de
lo dicho. Además la Tertulia Taurina "El Monasterio"
conjuntamente con Onda Jerez organiza unos amenos coloquios taurinos
tras los festejos. Durante una hora se desgranan los pormenores
de la lidia con la presencia de toreros actuantes, ganaderos y
personajes vinculados al mundo del toro. La comparecencia de los
protagonistas ante un numeroso quórum de aficionados se
ha convertido por méritos propios en un referente más
de la Fiesta de Toros en El Puerto. Eso hace que Hotel Monasterio
se erija en el hotel más taurino de El Puerto.
Los
"Toros en El Puerto" no son ni mejor ni peor que en
otros puntos de nuestra geografía. Son algo distinto. La
pasión y sentimiento con que se vive la Fiesta y la mezcla
cromática y sensitiva del color especial del cielo, del
brillo de su albero y del aroma perceptible del ambiente constituyen
una verdadera solera como los buenos caldos de la tierra. Ya lo
dijo Joselito. O sea.