ESCUELA DE INTERESES

Cuenta la historia que Fernando VII al crear la escuela de tauromaquia de Sevilla cometió la imprudencia de encargar su dirección a J. José Cándido en detrimento del afamado Pedro Romero. Sin embargo parece ser que éste se rebeló y luchó para que el monarca diera marcha atrás en su precipitada decisión y lo nombrara director de la misma.

Remontándonos a la actualidad observamos que durante la frenética semana vivida con motivo de la concesión de la Plaza Real a los actuales empresarios, alguien, detentando el papel de Fernando VII toma una decisión similar designando un director para la Escuela de Tauromaquia de El Puerto, ignorando así el trabajo realizado para sentar las bases de la futura escuela y sin sopesar la trayectoria y valía de los demás profesionales con aptitudes para ello. 


Tras todo este revuelo en el que no faltaron cruces de acusaciones en la prensa, las aguas volvieron a su cauce de tal manera que hoy ni se oye hablar de la escuela. Parece lamentable que por los motivos que sean los portuenses aspirantes a torero se vean privados de su participación en competiciones y ciclos de novilladas promocionales además de poder adquirir los conocimientos y la técnica del que ha sido el torero más importante que ha dado esta tierra. No digo con esto que Galloso deba ser el director de la futura escuela pero si que se merece el respeto de todos pues siempre apoyó de manera desinteresada a quienes taurinamente necesitaron de su ayuda.


Creo que cada profesional de El Puerto -pues desgraciadamente son pocos- podría tener su sitio en la escuela pues ante todo la docencia en la misma debería hacerse de manera casi altruista y donde cada uno aportase la experiencia y conocimientos mejor desarrollados a través de su vida taurina. Además no debe olvidarse que en las escuelas taurinas existen diversos cargos a desempeñar con lo que no se haría incompatible el que todos estuvieran presentes en la futura aula.


Parece ser que como ocurriera en el siglo pasado con la escuela sevillana, la historia tiende a repetirse aunque esperemos que la futura escuela portuense se constituya en breve y tenga larga vida y no la exigua que tuvo la hispalense.

 

Daniel Pérez Lorenzo