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"Lanzada á pie" |
Campo Bravo |
"PARA SER TORERO HAY QUE ESTAR LOCO"
ENTREVISTA CON EL FAMOSO VICTORINO MARTÍN
Victorino Martín aterriza en la recepción del hotel donde se hospeda para atender al periodista curioso. Su mirada honda y su campechana personalidad enseguida salen a flote cuando cruza dos frases con el entrevistador. Los circunloquios no son su fuerte. Al pan, pan y al vino, vino. Para qué joder la marrana con declaraciones cargadas de bonitas intenciones y precisos pensamientos. El rebelde con causa decide sentarse a la mesa de la cafetería del hotel y desplegar su inteligencia innata. Al "carajo" las facultades, que la mejor escuela es la vida y la asignatura pendiente el saber esquivar las cornadas de la cotidianidad. El hombre que sabía demasiado decide no tomar nada y atender al periodista mientras se frota la coronilla entre pregunta y pregunta. Un ademán innecesario si tenemos en cuenta que el de Galapagar ha sacado matrícula de honor en la vida (y sin copiar a nadie) mientras es reconocido como Doctor Honoris Causa por la universidad del Planeta de los Toros.
Por Manuel J. Sotelino. Crítico taurino Cope Jerez.
Don Victorino, intentemos una entrevista evitando hablar de las vacas locas ¿Cree usted que lo conseguiremos?
Bueno, je, je, va a ser difícil. Aquí terminaremos todos locos en lugar de las vacas.
Don Victorino, ¿qué hace un ganadero como usted en un rincón tan torerista como este?
Yo creo que esta zona no es ni torerista ni torista. Este es un sitio donde hay aficionados a los toros y en la afición a los toros pues cabe todo el mundo. Hay que pensar que en la Fiesta lo primero es el toro y luego el torero ¿no? Eso está muy claro en todos sitios.
¿No será que ha venido usted a estos lares a intentar colarnos alguna corridilla de toros que se le va a quedar este año en el campo?
Ja, ja, ja. Me río porque claro tengo ahora mismo unos problemas enormes al no poder contentar a todos. Podría vender doble de las que tengo vendidas ya desde el invierno.
Su visita a este rincón del sur, don Victorino, es muy de agradecer. Pero, ¿no sería más gratificante para todos que en lugar de venir el ganadero vinieran más frecuentemente los toros?
Bueno pues sí. En realidad aquí he venido poco. Aunque he estado alguna vez. Por ejemplo en Algeciras, hace ya algunos años. Pero qué le vamos a hacer, a todos lados no puedo ir. En cualquier caso a mí no me importaría nada el venir más veces porque es una zona de buenos aficionados y donde está el aficionado está la Fiesta.
Por cierto, don Victorino, y hablando del sur de su figura, ¿le invitan en Sevilla aunque sea para dar conferencias?
A Sevilla he ido mucho. Oye te digo una cosa, eh, yo del público de Sevilla estoy encantado. Recuerdo que el primer año que fui a la Maestranza con mis toros no me dejaban sentarme en la plaza. Aquello fue impresionante, casi me daba vergüenza tanta atención con mi persona. Yo de la afición de Sevilla no tengo ninguna queja, la gente del pueblo son otra cosa.
Pero ¿podría usted darnos una explicación que colara ante la ausencia de contratación del ganadero triunfador en cada edición de la feria de abril en el que los "albaserradas" se han soltado en el ruedo del Baratillo?
Bueno la empresa fue clara. El año pasado me llamó y me dijo: "Victorino nos sobra una corrida y hemos decidido que sea la tuya la que no venga". Pues muy bien, me parece perfecto, les conteste. Yo tenía del orden de catorce lugares donde encajar la corrida y la llevé a donde más me convino.
¿Sin más?
Sin más.

De dcha. a izda. Francisco Orgambides, Juan Macías y Victorino Martín. Foto de J.M.O.
Pero si dicen por ahí las malas lenguas que sus toros actuales parecen haber asistido a una novena... que ya no eran aquellas alimañas cargadas de malas intenciones....
No, no, no. Yo me río de eso. Lo que ocurre es que se va notando la selección y embisten muchos más toros de los de antes. Ese es el secreto del lío. La corrida que lidié en Valencia la pasada temporada fue una corrida histórica. O sea que a los hechos no remitimos, no le puedo decir más.
Recuerdo una tarde, en Sevilla concretamente, en el que el sopor del toro bajo en nicotina volvía por sus fueros la tarde después de que usted trajera a la feria abrileña la emoción y el espectáculo de la casta. Un aficionado se levantó del tendido, aburrido ante tan pobre espectáculo, y dijo: "¡Victorino, sálvanos!" Ahora creo que ha llegado el momento de saldar esa vieja duda que ronda por mi cabeza desde entonces: ¿de qué nos tiene usted que salvar?
Pues no sé. No sé de qué querrán que los salve. A lo que mejor es que verdaderamente tendríamos todos que salvarnos porque la Fiesta la tenemos en un mal momento y como no la salvemos entre todos pues mal nos va a ir. El toro no está, abundan los toreros pegapases, faltan aquellos toreros que había hace unos años. Claro cuando dicen que hoy se torea mejor que nunca yo me río ¿no? Yo he visto torear a toreros como este de la Isla, Rafael Ortega. A ver, ¿quien torea ahora mejor que el tristemente desaparecido Rafael Ortega? ¿es que hoy torea alguno como toreaba él? Bueno te hablo de este como te podría hablar de muchísimos. Camino, el Viti, Puerta a su aire... en fin. Toreros que desgraciadamente hoy no están.
Bueno, don Victorino, pasemos a la temporada próxima si le parece. ¿Cómo se presenta la misma?
Prácticamente voy a los mismos sitios. San Sebastián dos veces este año. Bilbao, Madrid tres veces, Francia, o sea que voy a los pueblos...
Ja, ja, ja... Sí a las plazas portátiles.
Sí, sí.
Bueno, bueno, y hablando de pueblos. ¿En qué estaría usted dispuesto a ceder para embarcar una corrida... pongamos por caso que... en El Puerto o Jerez?
Pues solamente que yo me entendiese con la empresa y que me comprase. No hay ningún problema, pero si yo voy a cualquier lado, yo no tengo problemas por eso...
¿Pero llaman las empresas a través del móvil?
Pues no. Y si no me llaman pues no les puedo vender. Ja, ja, ja.
Anoche estuvimos en Jerez con el maestro Ortega Cano. Y ¿sabe usted lo que dijo? Pues que Velador, aquel famoso toro que fue indultado en las Ventas en el año 82 por él, no fue para tanto, que ha habido mejores toros en las Ventas que ese. Y tenga usted en cuenta que esto no lo dijo en petit comité, que lo lanzó en un salón donde había 200 personas. ¿Piensa usted lo mismo?
Bueno aquel fue un gran toro. Lo que ocurre es que yo he lidiado muchos toros importantes en Madrid. Además aquel no lo indulté yo, fue por unanimidad de la afición que estaba en la plaza. Lo que quizá ocurra es que Ortega Cano no estaba en el mejor momento y, claro, se indultó un toro en el que ni tan siquiera él pudo dar a continuación ni la vuelta al ruedo; entonces claro hay que decir que no fue un buen toro. Además tengo que decir que Velador después dio muy buenos productos en mi casa. Padreó de maravilla.
Imaginemos que los ganaderos necesitasen de apoderado. ¿Iría usted por libre o se dejaría apoderar por Martín Arranz?
Ja, ja, ja.
Esa pregunta le ha gustado, ¡eh!
Yo con ese no quiero ni conversación. Ese le está haciendo mucho daño a la Fiesta. Que lo aprendan todos los que anden en este lío.
Dígame usted por qué
Porque sí. No quiero decir más porque no quiero problemas.
Bueno, ¿saldrá alguna vez José Tomás a la palestra a decir que se encierra con una corrida suya?
Ya he dicho en muchas ocasiones que no le dejaré que toree mis toros. Somos parientes lejanos y del mismo pueblo. Y qué... si le pasa algo ¿qué? Pues que ya no puedo ir más por Galapagar porque es un pueblo muy chico y después todo se sabe. Así que mate muchas de las que hay por ahí y punto.
O sea, que no se convierta en un torero loco.
No, no. Que se vuelva loco porque las corridas mías no las va a matar nunca.
¿Lo ve usted, señor ganadero, como al final teníamos que hablar si no de vacas locas, de torero locos...?
Bueno para estar ahí y vestirse de luces hay que estar un poco loco. Yo, desde luego lo creo así.
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