Nº 6 - Septiembre de 2002
 Despeje de plaza
 Temas Taurinos
 Desde el callejón
 El Torero Portuense
 Entrevista
 Mentidero Taurino
 En Tertulia
 Desde el Tendido
 Coloquios Taurinos
 A Portagayola
 
  Desde el Tendido  
 

JOSÉ TOMÁS NO ES EL MISMO, PERO...
Por José Antonio Jiménez.
Cronista taurino de ONDA CERO

    En Jerez el de Galapagar volvió a bordar el toreo. Si bien no fue una tarde redonda comparada con las que ha dado en El Puerto, si pudimos paladear la dimensión de la torería y empaque de un diestro distinto que rompe con la monotonía de toreros que como dice Paula: "Vueltos de espaldas parecen todos los mismos". José Tomás tiene personalidad. Dicen que se parece a Manolete o que intenta imitarlo. Por esa misma regla de tres, Vicente Barrera es la reencarnación en carne y hueso (absténganse de comparaciones que puedan resultar odiosas) del monstruo de Córdoba. Por cierto que según los buenos aficionados, ya curtidos en mil tendidos, al que si se asemeja José Tomás es a Mondeño. Con espíritu de teórico habría que decir que José Tomás no es el mismo de hace dos temporadas pero con alma de aficionado, el diestro de Galapagar no ha perdido un ápice de misterio y duende. En todas las épocas han existido forofos de un torero, joselitistas, belmontistas, paulistas y curristas se han acercado a las plazas atraídos por algo inexplicable que no es otra cosa que la emoción, "el pellizco", el arte o como le quieran llamar. Con José Tomás puede que esté pasando algo parecido. Incluso ya se escriben libros sobre él, en los que autores de diferentes manifestaciones artísticas se declaran "tomasistas" aférrimos. El último ejemplo lo encontramos en "Reflexiones sobre José Tomás" donde cantautores como Joaquín Sabina se declaran enamorados del arte de José Tomás o en otro libro recién publicado titulado "José Tomás. Claves y rituales de un enigma", el autor es Javier Villán (crítico taurino del Diario El Mundo). La presentación de este último libro fue el Círculo de Bellas Artes de Madrid y a ella asistieron entre otros Albert Boadella, Fernando Sánchez Dragó, Emilio Torné y Joaquín Sabina. Lo único malo es que este ambiente de glamour intelectual enrarezca más al toreo de lo que está porque ustedes me dirán lo que puede dar de si una tertulia entre todos los anteriormente citados. El resultado puede ser una empanada mental de aquí te espero. Pero como no hay más cera que la que arde y los demás solo quieren cortar orejas pues bienvenido sea todo este ambiente un poco pedante. José Tomas no se ha conformado con trazar líneas perfectas del toreo sino que ha buscado dentro de si su verdadera identidad y como artista interpreta lo que lleva dentro, estando al margen de críticas, teóricos e ilustrados periodistas. Un hecho muy significativo es que hace dos años todos estábamos de acuerdo y ahora unos que si y otros que no, pues bienvenida sea la polémica. Por otro lado no hay que olvidar el tirón taquillero que sigue teniendo o el mando que tiene sobre las empresas a la hora de elegir uno por delante y este o aquel toro, hecho solo reservado para tres o cuatro. Parece ser que la mala temporada del año pasado le ha servido para tomar aire y reencontrarse consigo mismo. Ahora, es verdad que no es tan perfecto pero ha ganado en arte, estética y plasticidad. El toreo es un mosaico y gracias a Dios siguen existiendo toreros como este que le dan a la fiesta un toque de magia. José Tomás está en el punto de mira como lo ha estado Enrique Ponce, Espartaco (al maestro le recuerdan muchos, como dice un buen compañero, por ser buena gente y no por el mérito de haber sido el torero que más años ha sido el número uno del escalafón de la historia), Paco Ojeda, Antonio Ordóñez, El Cordobés, etc, a todos como figurones del toreo se les ha puesto en tela de juicio. Curiosamente estos y otros tantos han tenido y tienen una personalidad distinta e intrasferible. Los demás incluso toreando mejor, caso de Rafael Ortega pasaron al olimpo de los dioses con más pena que gloria y sin ser reconocidos como se les merece. En el arte es muy difícil aunar criterios y más aun cuando el artista es genuino. Es entonces cuando los puristas se rasgan las vestiduras y afirman estar iluminadas por estar ellos en posesión de la verdad. Por citar un ejemplo algunos estudiosos e ilustrados críticos del flamenco afirman que Camarón no hacía el cante de verdad y además lo desprecian como algo apócrifo que está al margen del cante puro. Como si en esto del arte hubiese unas medidas exactas y cánones inalterables, cuando precisamente esos que se lo han saltado han sido los genios. Y es ahí cuando hay un juez que dicta sentencia y ese no es otro que el tiempo. Todo lo que perdure en la retina de los aficionados será lo auténtico. Quizás José Tomás va camino de ser un torero irregular y estará al margen de cifras y estadísticas dado su espíritu no competitivo. No es el primer caso, muchos han entendido el toreo así y han estado en esto el tiempo que han querido. A lo mejor se recordarán sus faenas a lo largo de la temporada con los dedos de la mano pero esas serán imborrables y únicas. El caso es que no pasa inadvertido. El paso del tiempo nos sacará de duda.