Nº 8- Mayo de 2003
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  Reportaje  
 

Paco Romero. Hermano y mozo de espadas de Juan Antonio Romero, “El Ciclón de Jerez”, matador de toros.

“No pasa un día sin que alguien me hable de mi hermano Juan Antonio Romero”
Por Miguel Ángel Feliz y Manuel Sotelino

En la taberna La Sureña, frente al Alcázar de Jerez, en una fría mañana de Enero, nos sentamos en torno a una bota de vino fino puesta en pie a modo de mesa, situada en el llamado Rincón de los Cabales, donde eventualmente nos reunimos con motivo de acontecimientos taurinos un buen número de aficionados. En el día de hoy, Paco Romero, Sotelino y Feliz ante tres copas de manzanilla y unas tapitas de jamón. Paco es el alma máter de la tertulia de los cabales. Aficionado de toda la vida, como profesional que fue al lado de sus hermanos Juan Antonio y Rafael, cuenta y no acaba faenas y detalles de la época probablemente más gloriosa del toreo, los años 50-70, aunque a pesar de ello dice que hoy se torea mejor que nunca. Aparece tocado con su gorra visera de pata de gallo, muy campera, arropando una pelliza sus más de noventa kilos de bondad y campechanía. Si, como se ha dicho, el mejor aficionado es aquél a quien más toreros le caben en la cabeza, a Paco le caben muchísimos, pues siempre encuentra virtudes entre quienes “se ponen delante”, aunque se le quiebre la voz hablando de su hermano Juan Antonio, el recordado Ciclón de Jerez, o le brillen los ojos con Morante, José Tomás...y alguno más.

MS.-¿Paco, háganos un recorrido de quien fuera su hermano el matador de toros Juan Antonio Romero?

PR.- Bueno pues fue un hombre que nació el 29 de diciembre de 1932, que con 16 años vistió por primera vez el traje de luces, que debutó con picadores en Vistalegre en abril del 54. fue novillero con mucho éxito, de esos que tenían verdadero tirón. Al año siguiente tomó la alternativa precisamente en El Puerto. Eso fue el 26 de agosto del 56 con toros de Marqués de Domecq, estando el Litri de padrino y testigo Antonio Ordóñez. El toro de la altenativa fue Dedalito. Estuvo algunos años como matador, estuvo en las mejores plazas y en las ferias importantes. La suerte dejó de sonreírle y tuvo que coger los palos y hacerse banderillero. Estuvo con muchas figuras como Antonio Ordóñez, Victoriano Valencia, Miguel Mateo “Miguelín” o Francisco Núñez “Currillo”. Sobre ha sido un hombre recordado, que creo que eso es lo importante. Cuando después de haber fallecido, desgraciadamente, hace ya veintiocho año y que todavía se esté hablando de él en toda la zona de Cádiz, es que es porque fue un hombre importante y recordado. Para mi no hay día que pasee por Jerez y no me encuentre a alguien que me recuerde a Juan Antonio, y eso es importante.

MAF.- ¿Cómo se logra conectar de la forma que lo hacía su hermano con el pueblo, Paco?

PR.- Pues porque tenía un saludo para todo el mundo. Para él no había distinciones. Lo mismo lo veías hablando con alguien importante que pasaba una pobre vendedora de cupones y se iba a ella y se la comía a besos. Cuando cortaba orejas en Jerez la gente se lo traía hasta casa a hombros, la gente engalanaba las calles por donde el torero iba a la plaza. En fín, era todo muy bonito.

MAF.- Y en El Puerto, Paco, se le quería mucho a tu hermano.

PR.-Uff, en El Puerto era impresionante. Juan Antonio siempre se le daba bien la Plaza Real. De novillero recuerdo que llenaba esa pedazo de Plaza Real. Desde por la mañana había un ambiente impresionante en la ciudad. Entonces existía el Resbaladero. Allí había gente de todos sitios. Recuerdo los trenes llenos de gente de Jerez y Sanlúcar, y la gente del mismo Puerto con muchas ganas de ver a Juan Antonio Romero. Lo de los toros en El Puerto siempre ha sido muy importante, y muchas veces lo de menos era la corrida de toros. Era todo lo que rodeaba al festejo, la mañana, el comer, en definitiva el divertirse. Era una cosa especial.

MS.- Paco, cuéntenos usted los de las tres novilladas en un solo día que toreo su hermano.

PR.- Bueno eso fue también muy bonito. Eso fue el 17 de julio de 1955. Toreó por la mañana en San Fernando, una novillada de Baldomero Sánchez. Alternaron Chano Rodríguez, Juan Antonio y El Pío. A las cinco en Jerez toreó una novillada de José Belmonte, la toreó Joselito Huerta, Juan Antonio y El Pío. A las once de la noche en Cádiz, Chano Rodríguez, Juan Antonio y Joselito Huerta una novillada de José Escobar. Cortó Juan Antonio doce orejas, cuatro rabos y una pata. Me acuerdo que tomó un caldito en la Venta Vargas, en San Fernando, al salir por la tarde de los toros y allí se aflojó los machos un poco para descansar. El vestido fue el mismo, no se lo cambió. Era un terno grana y oro.

MAF.- ¿Cómo era Juan Antonio como torero?

PR.- Hombre no fue un torero estilista. Pero tenía mucha entrega y mucho pundonor. Tenía esa facilidad para conectar con los públicos, y eso es muy importante, porque transmitía verdad. Ahora bien, también sabía torear y bien. De vez en cuando le pegaba a un toro un muletazo como el que lo inventó.

MS.- ¿Qué época fue la mejor de Juan Antonio Romero, cuándo toreó mejor que nunca?

PR.- Sin duda el año 55. Recuerdo tardes importantísimas esa temporada. Recuerdo con Alfonso Merino y Juan Montero una importante tarde en Madrid donde cortó esa tarde una oreja. Barcelona, Zaragoza también fueron plazas muy de Juan Antonio Romero.

MAF.- ¿Paco me gustaría preguntarte de dónde le viene a tu hermano Juan Antonio lo de El Ciclón de Jerez?

PR.- Bueno eso le viene porque se lo puso Manolo Liaño en el periódico una vez. Era por su entrega. Toreaba de rodillas, hacía desplantes... en fin. Era como un ciclón. Y claro al final se le quedó lo de El Ciclón de Jerez. Además se anunciaba así en muchos carteles, sobre todo por aquí por la zona. Era algo que ayudaba, qué duda cabe.

MS.- Me gustaría que ahora como gran aficionado que es usted, nos comentara qué tal ve usted la Fiesta en la actualidad.

PR.- Yo creo que antes había como más pasión que ahora. Los llenos que se veían antaño no se ven en la actualidad. Es cierto que entonces había menos espectáculos y que los toros eran más baratos. Pero antes se llenaban camines de gente, bicicletas por los caminos, los coches llenos, y todo para ver toros en cualquier sitio. Yo creo que ahora es más difícil llenar una plaza de toros que antes.

MAF.- ¿Y se torea ahora mejor que antes Paco?

PR.- Yo creo que ahora se torera mejor que antes. A mí me parece así. Ahora hay muy buenos toreros.

MS.- ¿Qué toreros debemos tener en cuenta este año, Paco?

PR.- Hombre yo he puesto la vista en dos que van a dar mucho que hablar, me parece. Son Antonio Ferrera y El Fandi. A mi me encantó una frase de esas de publicidad de los toreros que salen en las revistas taurinas y que decía: Antonio Ferrera, un matador de toros que además banderillea. (Risas). Eso está muy bien porque además lo comparto, creo que es un gran torero. También me gusta mucho César Jiménez, puede ser otro figurón. Y cómo no, no puedo olvidarme de Morante de la Puebla que creo que aún lo podemos recuperar. Ojalá.

MS.- ¿Y Ponce?

PR.- Bueno qué voy a decir de él. Vaya pedazo de torero.

MAF.- ¿Y Paula?

PR.- De Paula... de Paula recuerdo un tentadero en enero del 58. Se celebraba en casa de Fermín Bohórquez. Bueno ese día Bernardo Muñoz le dijo a Fermín que dejara a un chiquillo que traía de la mano pegar unos muletazos. Aquello fue indescriptible. Estábamos todos boquiabiertos, viendo al muchacho que recuerdo que Bernardo le llamó “Paulita”. Pues vaya con Paulita lo que fue después. Paula ha sido de los más grandes.

MS.- Me parece Paco que usted responde al viejo canon que decía Rafael el Gallo. Que uno era mejor aficionado cuantos más toreros le cupieran en la cabeza.

PR.- (Risas) Bueno pues quizá sea así. A mi me gusta el toreo bueno. Los nombres no los miro. Cuantos más haya mejor, más se disfruta.

MAF.- ¿Y del toro qué piensa usted, Paco?

PR.- Bueno que se le está mimando demasiado. Se le está descafeinando mucho y eso no es bueno para la Fiesta.