Paco
Romero. Hermano y mozo de espadas de Juan Antonio Romero, “El
Ciclón de Jerez”, matador de toros.
“No
pasa un día sin que alguien me hable de mi hermano Juan
Antonio Romero”
Por Miguel Ángel Feliz y Manuel
Sotelino
En la taberna La Sureña,
frente al Alcázar de Jerez, en una fría mañana
de Enero, nos sentamos en torno a una bota de vino fino puesta
en pie a modo de mesa, situada en el llamado Rincón de
los Cabales, donde eventualmente nos reunimos con motivo de acontecimientos
taurinos un buen número de aficionados. En el día
de hoy, Paco Romero, Sotelino y Feliz ante tres copas de manzanilla
y unas tapitas de jamón. Paco es el alma máter de
la tertulia de los cabales. Aficionado de toda la vida, como profesional
que fue al lado de sus hermanos Juan Antonio y Rafael, cuenta
y no acaba faenas y detalles de la época probablemente
más gloriosa del toreo, los años 50-70, aunque a
pesar de ello dice que hoy se torea mejor que nunca. Aparece tocado
con su gorra visera de pata de gallo, muy campera, arropando una
pelliza sus más de noventa kilos de bondad y campechanía.
Si, como se ha dicho, el mejor aficionado es aquél a quien
más toreros le caben en la cabeza, a Paco le caben muchísimos,
pues siempre encuentra virtudes entre quienes “se ponen
delante”, aunque se le quiebre la voz hablando de su hermano
Juan Antonio, el recordado Ciclón de Jerez, o le brillen
los ojos con Morante, José Tomás...y alguno más.
MS.-¿Paco,
háganos un recorrido de quien fuera su hermano el matador
de toros Juan Antonio Romero?
PR.- Bueno
pues fue un hombre que nació el 29 de diciembre de 1932,
que con 16 años vistió por primera vez el traje
de luces, que debutó con picadores en Vistalegre en abril
del 54. fue novillero con mucho éxito, de esos que tenían
verdadero tirón. Al año siguiente tomó la
alternativa precisamente en El Puerto. Eso fue el 26 de agosto
del 56 con toros de Marqués de Domecq, estando el Litri
de padrino y testigo Antonio Ordóñez. El toro de
la altenativa fue Dedalito. Estuvo algunos años como matador,
estuvo en las mejores plazas y en las ferias importantes. La suerte
dejó de sonreírle y tuvo que coger los palos y hacerse
banderillero. Estuvo con muchas figuras como Antonio Ordóñez,
Victoriano Valencia, Miguel Mateo “Miguelín”
o Francisco Núñez “Currillo”. Sobre
ha sido un hombre recordado, que creo que eso es lo importante.
Cuando después de haber fallecido, desgraciadamente, hace
ya veintiocho año y que todavía se esté hablando
de él en toda la zona de Cádiz, es que es porque
fue un hombre importante y recordado. Para mi no hay día
que pasee por Jerez y no me encuentre a alguien que me recuerde
a Juan Antonio, y eso es importante.
MAF.-
¿Cómo se logra conectar de la forma que lo hacía
su hermano con el pueblo, Paco?
PR.-
Pues porque tenía un saludo para todo el mundo. Para él
no había distinciones. Lo mismo lo veías hablando
con alguien importante que pasaba una pobre vendedora de cupones
y se iba a ella y se la comía a besos. Cuando cortaba orejas
en Jerez la gente se lo traía hasta casa a hombros, la
gente engalanaba las calles por donde el torero iba a la plaza.
En fín, era todo muy bonito.
MAF.-
Y en El Puerto, Paco, se le quería mucho a tu hermano.
PR.-Uff,
en El Puerto era impresionante. Juan Antonio siempre se le daba
bien la Plaza Real. De novillero recuerdo que llenaba esa pedazo
de Plaza Real. Desde por la mañana había un ambiente
impresionante en la ciudad. Entonces existía el Resbaladero.
Allí había gente de todos sitios. Recuerdo los trenes
llenos de gente de Jerez y Sanlúcar, y la gente del mismo
Puerto con muchas ganas de ver a Juan Antonio Romero. Lo de los
toros en El Puerto siempre ha sido muy importante, y muchas veces
lo de menos era la corrida de toros. Era todo lo que rodeaba al
festejo, la mañana, el comer, en definitiva el divertirse.
Era una cosa especial.
MS.-
Paco, cuéntenos usted los de las tres novilladas en un
solo día que toreo su hermano.
PR.- Bueno
eso fue también muy bonito. Eso fue el 17 de julio de 1955.
Toreó por la mañana en San Fernando, una novillada
de Baldomero Sánchez. Alternaron Chano Rodríguez,
Juan Antonio y El Pío. A las cinco en Jerez toreó
una novillada de José Belmonte, la toreó Joselito
Huerta, Juan Antonio y El Pío. A las once de la noche en
Cádiz, Chano Rodríguez, Juan Antonio y Joselito
Huerta una novillada de José Escobar. Cortó Juan
Antonio doce orejas, cuatro rabos y una pata. Me acuerdo que tomó
un caldito en la Venta Vargas, en San Fernando, al salir por la
tarde de los toros y allí se aflojó los machos un
poco para descansar. El vestido fue el mismo, no se lo cambió.
Era un terno grana y oro.
MAF.-
¿Cómo era Juan Antonio como torero?
PR.- Hombre
no fue un torero estilista. Pero tenía mucha entrega y
mucho pundonor. Tenía esa facilidad para conectar con los
públicos, y eso es muy importante, porque transmitía
verdad. Ahora bien, también sabía torear y bien.
De vez en cuando le pegaba a un toro un muletazo como el que lo
inventó.
MS.-
¿Qué época fue la mejor de Juan Antonio Romero,
cuándo toreó mejor que nunca?
PR.- Sin
duda el año 55. Recuerdo tardes importantísimas
esa temporada. Recuerdo con Alfonso Merino y Juan Montero una
importante tarde en Madrid donde cortó esa tarde una oreja.
Barcelona, Zaragoza también fueron plazas muy de Juan Antonio
Romero.
MAF.-
¿Paco me gustaría preguntarte de dónde le
viene a tu hermano Juan Antonio lo de El Ciclón de Jerez?
PR.- Bueno
eso le viene porque se lo puso Manolo Liaño en el periódico
una vez. Era por su entrega. Toreaba de rodillas, hacía
desplantes... en fin. Era como un ciclón. Y claro al final
se le quedó lo de El Ciclón de Jerez. Además
se anunciaba así en muchos carteles, sobre todo por aquí
por la zona. Era algo que ayudaba, qué duda cabe.
MS.-
Me gustaría que ahora como gran aficionado que es usted,
nos comentara qué tal ve usted la Fiesta en la actualidad.
PR.- Yo
creo que antes había como más pasión que
ahora. Los llenos que se veían antaño no se ven
en la actualidad. Es cierto que entonces había menos espectáculos
y que los toros eran más baratos. Pero antes se llenaban
camines de gente, bicicletas por los caminos, los coches llenos,
y todo para ver toros en cualquier sitio. Yo creo que ahora es
más difícil llenar una plaza de toros que antes.
MAF.-
¿Y se torea ahora mejor que antes Paco?
PR.- Yo
creo que ahora se torera mejor que antes. A mí me parece
así. Ahora hay muy buenos toreros.
MS.-
¿Qué toreros debemos tener en cuenta este año,
Paco?
PR.- Hombre
yo he puesto la vista en dos que van a dar mucho que hablar, me
parece. Son Antonio Ferrera y El Fandi. A mi me encantó
una frase de esas de publicidad de los toreros que salen en las
revistas taurinas y que decía: Antonio Ferrera, un matador
de toros que además banderillea. (Risas). Eso está
muy bien porque además lo comparto, creo que es un gran
torero. También me gusta mucho César Jiménez,
puede ser otro figurón. Y cómo no, no puedo olvidarme
de Morante de la Puebla que creo que aún lo podemos recuperar.
Ojalá.
MS.-
¿Y Ponce?
PR.- Bueno qué voy
a decir de él. Vaya pedazo de torero.
MAF.-
¿Y Paula?
PR.- De
Paula... de Paula recuerdo un tentadero en enero del 58. Se celebraba
en casa de Fermín Bohórquez. Bueno ese día
Bernardo Muñoz le dijo a Fermín que dejara a un
chiquillo que traía de la mano pegar unos muletazos. Aquello
fue indescriptible. Estábamos todos boquiabiertos, viendo
al muchacho que recuerdo que Bernardo le llamó “Paulita”.
Pues vaya con Paulita lo que fue después. Paula ha sido
de los más grandes.
MS.-
Me parece Paco que usted responde al viejo canon que decía
Rafael el Gallo. Que uno era mejor aficionado cuantos más
toreros le cupieran en la cabeza.
PR.- (Risas)
Bueno pues quizá sea así. A mi me gusta el toreo
bueno. Los nombres no los miro. Cuantos más haya mejor,
más se disfruta.
MAF.-
¿Y del toro qué piensa usted, Paco?
PR.- Bueno
que se le está mimando demasiado. Se le está descafeinando
mucho y eso no es bueno para la Fiesta.