Nº 8- Mayo de 2003
 Despeje de plaza
 Temas Taurinos
 Aromas del Toreo
 El Torero Portuense
 Reportaje
 En Tertulia
 Desde el Tendido
 Temporada Taurina
 
  Temas Taurinos  
 

REAPARICIÓN: Dámaso González Maestro en el Dominio y el Temple

Referente del Toreo Moderno
y Contemporáneo

Por Jerónimo Roldán

Escasas fechas antes de reaparecer en las faltas de Valencia hemos hablado con amplitud con el maestro Dámaso González. El diestro de Albacete pletórico de afición vuelve con el deseo de sentirse. De examinar a sus propios impulsos que le han llevado a tomar la decisión del regreso. Sencillo, amable con suma corrección nos atendió para cambiar impresiones sobre su nueva y bonita experiencia.

Historia Pleno de Éxitos

Es muy interesante entrar de lleno en la amplia biografía de un histórico. El matador de toros Dámaso González nació en Albacete el 11 de septiembre de 1947. Sus primeros pasos los realizó en la parte seria de un espectáculo cómico taurino musical, después de participar en las capeas por la zona de la Mancha.

La primera ocasión en la que se puso el traje de luces fue para actuar como sobresaliente de espada en un festejo celebrado en Albacete, el 27 de agosto de 1966. La siguiente campaña actuó ya como espada. Su primera novillada tuvo lugar en la localidad jiennense de Santiesteban del Puerto. El 8 de septiembre de 1968 debutó con caballos en su ciudad natal. Actuaba junto a Santiago López -actual apoderado de El Fandi- y Antonio Rojas en la lidia de astados del Marqués de Villamarta.

El año 1969 fue triunfal para Dámaso. Le apoderó la casa Camará y así, se presentó en la Monumental de Barcelona el 19 de marzo. Tarde de éxito, en la que Dámaso cortó cuarto orejas y un rabo a ejemplares del hierro de Ramos Matías, ante sus compañeros de cartel, Juan Asenjo Calero y Manuel Maldonado. Con esta espectacular actuación se ganó otras siete tardes en Barcelona. Entre su estallido popular de las siete actuaciones participó como novillero en una corrida mixta del 27 de abril de ese mismo año de 1969, en cuya fecha se doctoraba quien fue durante toda su trayectoria artística su más frecuente compañero de cartel, el isleño Francisco Ruiz Miguel, recibiendo este último los trastos de manos de José Fuentes en presencia de Miguel Márquez. Con otro torero con el que actuó muchas tardes fue con el maestro José Luis Galloso.

En Las Ventas, plaza a la que llegaba precedido del buen nombre que se había ganado con sus actuaciones en provincias, debutó el 1 de junio. El público asistente confirmó las positivas expectativas que se habían levantado en torno a este diestro. Su última actuación como novillero fue en Valencia el 21 de junio, tarde en la que se enfrentó a seis reses de la ganadería de José Benítez Cubero en solitario. Cortó siete orejas y un rabo.

Treinta y cuatro años de Alternativa

El 24 de junio de 1969 se doctoró en la plaza de Alicante. Miguel Mateo Miguelín le cedió los atributos de muleta y estoque delante de Paquirri para dar muerte al toro Gañalote, de la ganadería de Flores Cubero. Cuando finalizó la temporada española viajó a tierras americanas, donde cosechó más triunfos.

El 14 de mayo de 1970 confirmó el doctorado en la capital, con Santiago Martín El Viti como padrino y Miguel Márquez de testigo, con el toro de la ceremonia, Barranquillo del hierro de Francisco Galache. Cortó una oreja al último toro de la tarde. Se despidió de la profesión en septiembre de 1994, en la feria de su querido Albacete. Su último año en activo toreó 24 corridas y logró 22 apéndices, aunque en 2000 se vistió de luces una tarde para torear la corrida de Asprona, Institución benéfica a la que se encuentra vinculado desde siempre con su generosa aportación artística y personal.

Dámaso González triunfó a lo largo de su carrera en muchas plazas de España y de América, ganándose el cariño y la consideración del público. El valor es la principal cualidad de este diestro albaceteño Su estilo adolece de monotonía y es complicado y difícil. Cabe destacar la quietud y lo expuesto de su toreo, su dominio ante los toros y su temple, siendo esta última condición la más deslumbrante de su tauromaquia, que ha servido de referente para todo el toreo moderno y contemporáneo.

En los rasgos históricos de la verdad de su maestría es justo reseñar su presencia ante las más temidas y duras divisas a las que se sobrepuso con su valor, poderío y temple. Con esos factores tan positivos pudo también suavemente con la docilidad del toro más asequible. Recordarle su presencia en la corrida histórica del centenario de la plaza de toros de El Puerto de Santa Maria cuando alterno el 5 de junio de 1980 junto al Niño la Capea y a José María de Manzanares.

Amable Conversador

Desde siempre se te ha tenido una especial admiración por estas tierras por los muchos años que durante su etapa activa ha venido a prepararse por ¡OS tentaderos de la ruta del toro.

D.G.: Llevo tentando por aquí hace muchos años. Estoy como en mi casa. Tengo la suerte de haber contado con un amigo ya desaparecido como Manolo Camacho que ha sido como algo familiar. Esa amistad ha seguido después con su hija Mari y con su nieta Silvia. Todos los ganaderos se han portado muy bien conmigo, siendo igualmente muy especial el trato recibido en casa de Salvador Domecq.

Dominio y Temple

Algo que puede pasar a la historia del toreo es la aparición magistral de Dámaso González aplicando su propia tauromaquia, impregnada de su indiscutible personalidad. Se ha reflejado en el dominio y en el temple. ¿Qué significado le da el propio maestro?.

D.G.: Yo siempre he intentado de dominar al toro para poder triunfar. Me ha ayudado mucho el temple. A los toros cuando le bajas la mano y lo llevas templadito lo dominas y le ayudas a que poco a poco tengan recorrido. Hay toros que parecen imposibles y si le haces las cosas bien al final es otro. Este logro como torero ha sido conseguido principalmente basado en el tesón.

Experiencia rara y extraña

Es obligado conocer ¿por qué vuelve...?

D.G.: Es una experiencia rara y extraña. Más de lo que oyes es lo que uno piensa. Cuando llevas nueve años sin torear las ilusiones son distintas a las del comienzo que es un camino libre con un solo objetivo el triunfo. Ahora vuelves porque añoras esta profesión. He toreado festivales y me hace mucha ilusión volver a empezar. Espero complacer a esta responsabilidad pues no es lo mismo torear festivales que corridas de toros. Quiero saber por qué vuelvo pero eso se sabe sobre la marcha.

La dirección artística ha sido asignada a Manolo Lozano, un taurino con solera y tradición.

D.G.: Manolo Lozano lo conozco desde hace muchos años. Hemos coincidido en América este año y me sedujo su idea de apoderamiento.

¿Han realizado algún tipo de planteamiento?

D.G.: Me han ofrecido varias cosas. El planteamiento más importante es Valencia. A partir de esa feria dependerá mi calendario. Si se me da bien más de veinte o veinticinco corridas no haré. En Madrid en mis últimos años se me dio muy bien. Espero que cuando me ponga delante del toro hacerlo de la misma manera a como lo he hecho en los festivales. Aguardo a disfrutar en la plaza.

¿Qué tal le va con su ganadería?

D.G.: Mi ganadería es muy buena. Procede todo de Salvador Domecq. Disfruto mucho de las becerras. Ahora solo he lidiado en festejos sin caballos.

Al volver al cauce de su regreso a los ruedos. ¿Qué reflexión puede hacer de la repercusión en su vida personal?

D.G.: Son vivencias personales interesantes. Es curioso como pasa la mentalidad de que eres joven a otra etapa ya de veteranía y madurez. Se ven las cosas distintas, de otra forma. Para mí es una experiencia importantísima. El que hace lo que puede cumple con sus objetivos.

Una muestra inequívoca es la sencillez en el maestro Dámaso González. Hemos cambiado impresiones con el diestro albacetense a las puertas de su reaparición. La ilusión es radiante. Que Dios reparta suerte, torero...