Nº 9- Agosto de 2003
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Joselito: "No soy un torero de cara al público"
Por José A. Jiménez González

José Miguel Arroyo "Joselito", para bien o para mal, nunca ha pasado desapercibido. Independiente, serio, rebelde, introvertido, en definitiva un torero con personalidad. Dos tardes está anunciado para la presente edición de la temporada de verano de El Puerto, haciendo honor a su condición de máxima figura que desde hace ya demasiado tiempo, debe de ratificar con éxito, en un mayor número de ocasiones. Sus últimas temporadas, no han sido las mejores, ya que las anteriores forman parte de una trayectoria de máxima figura, triunfando en los cosos de mayor importancia, como Madrid, Sevilla, La Monumental de México. Jerez, era un fiel reflejo de ello y su paso por esta plaza siempre había sido de puntillas, dando la impresión de no venir motivado o que los toros no acompañaban. Pero a estos toreros, hay que esperarlos. Un gran toro de Juan Pedro Domecq, de nombre "Susurro", hizo que el madrileño volviera por sus fueros, volviendo a formar el dos de mayo de 1996, en Las Ventas. Aquella tarde, desgranó una variedad de capote inverosímil quedando para la historia de la tauromaquia, escrita con letras de oro, una página cuya rúbrica tuvo seis estocadas perfectas. En Jerez, se desmayó y toreó de salón. Esperemos que su naturalidad y la difícil facilidad reaparezcan en el coso portuense este verano. En esta entrevista, "Joselito", analiza para los micrófonos de Onda Cero Jerez, su actuación en la Feria de Jerez, el día 13 de mayo de 2003.

 

José Miguel, torear de salón, más o menos lo hace todo el mundo, pero con un toro delante, ¿cómo se consigue? Hay que tener sobre todo mucho valor, ¿no es así?

Pues no sé, el justo para estar delante. Lo importante es intentar estar a gusto y disfrutar. Desgraciadamente, no me estaban saliendo toros para disfrutar en Jerez y afortunadamente, él me entendió a mí, y yo a él. La verdad es que fue bonita la cosa.

¿Cómo suenan las palmas por bulerías?

Preciosas. La verdad es que es una maravilla. Estaba ilusionado porque Jerez nunca se me había dado bien. La tarde de ayer fue maravillosa. Sentí la admiración del público, y las palmas y los olés suenan distintos en esta plaza.

Un gran toro de Juan Pedro Domecq, ¿no cree?

Sí, un buen toro.

Pero había que estar a la altura. Si hubiese aburrido con un toro así, mejor irse a casa.

Sí, si no lo cuajas te buscas una ruina.

La naturalidad ha sido una de sus obsesiones. Hacerlo tan fácil, ¿es tan difícil?

Pues no es fácil, porque tiene que colaborar el animal. Cuando eso sucede y te acoplas a él, es maravilloso. Yo la verdad toreo por eso. He conseguido muchas cosas y toreo para disfrutar.

¿Hay muchas horas de trabajo para torear así?

Evidentemente. La gente ve lo bonito o lo agradable, ven como se cortan las orejas y como se pegan veinte pases, pero detrás de eso, hay muchos días y horas de preparación. Se intenta corregir siempre mínimos o máximos defectos para conseguir luego en la plaza lo que quieres.

¿En estos momentos torea para sí mismo "Joselito"?

Ese es el problema que siempre he tenido. No soy un torero de cara al público y a veces esto ha ido en contra mía. Mi forma de entender el toreo y la vida es así. Esa ha sido mi filosofía y soy consecuente con ella.

Muchos jóvenes de las escuelas taurinas le tiene como espejo por su forma de entender el toreo. ¿Qué supone esto para usted?

Me enorgullece enormemente porque por eso también soy torero. Mi ilusión siempre ha sido ser torero de toreros.

Por cierto, estuvo Rafael de Paula viendo el festejo, ¿tuvo la ocasión de saludarlo?

Tuve la suerte, bueno tuvimos la suerte los tres toreros de que estuviera de espectador. Le pregunté por su estado de salud y me alegró el verle que está con muchísimo animo.

José Miguel, gracias por la atención prestada.

A vosotros.