Joselito:
"No soy un torero de cara al público"
Por José A. Jiménez González
José Miguel Arroyo
"Joselito", para bien o para mal, nunca ha pasado desapercibido.
Independiente, serio, rebelde, introvertido, en definitiva un
torero con personalidad. Dos tardes está anunciado para
la presente edición de la temporada de verano de El Puerto,
haciendo honor a su condición de máxima figura que
desde hace ya demasiado tiempo, debe de ratificar con éxito,
en un mayor número de ocasiones. Sus últimas temporadas,
no han sido las mejores, ya que las anteriores forman parte de
una trayectoria de máxima figura, triunfando en los cosos
de mayor importancia, como Madrid, Sevilla, La Monumental de México.
Jerez, era un fiel reflejo de ello y su paso por esta plaza siempre
había sido de puntillas, dando la impresión de no
venir motivado o que los toros no acompañaban. Pero a estos
toreros, hay que esperarlos. Un gran toro de Juan Pedro Domecq,
de nombre "Susurro", hizo que el madrileño volviera
por sus fueros, volviendo a formar el dos de mayo de 1996, en
Las Ventas. Aquella tarde, desgranó una variedad de capote
inverosímil quedando para la historia de la tauromaquia,
escrita con letras de oro, una página cuya rúbrica
tuvo seis estocadas perfectas. En Jerez, se desmayó y toreó
de salón. Esperemos que su naturalidad y la difícil
facilidad reaparezcan en el coso portuense este verano. En esta
entrevista, "Joselito", analiza para los micrófonos
de Onda Cero Jerez, su actuación en la Feria de Jerez,
el día 13 de mayo de 2003.
José
Miguel, torear de salón, más o menos lo hace todo
el mundo, pero con un toro delante, ¿cómo se consigue?
Hay que tener sobre todo mucho valor, ¿no es así?
Pues no sé, el justo
para estar delante. Lo importante es intentar estar a gusto y
disfrutar. Desgraciadamente, no me estaban saliendo toros para
disfrutar en Jerez y afortunadamente, él me entendió
a mí, y yo a él. La verdad es que fue bonita la
cosa.
¿Cómo suenan
las palmas por bulerías?
Preciosas. La verdad es que
es una maravilla. Estaba ilusionado porque Jerez nunca se me había
dado bien. La tarde de ayer fue maravillosa. Sentí la admiración
del público, y las palmas y los olés suenan distintos
en esta plaza.
Un gran toro de Juan Pedro
Domecq, ¿no cree?
Sí, un buen toro.
Pero había que estar
a la altura. Si hubiese aburrido con un toro así, mejor
irse a casa.
Sí, si no lo cuajas
te buscas una ruina.
La
naturalidad ha sido una de sus obsesiones. Hacerlo tan fácil,
¿es tan difícil?
Pues no es fácil,
porque tiene que colaborar el animal. Cuando eso sucede y te acoplas
a él, es maravilloso. Yo la verdad toreo por eso. He conseguido
muchas cosas y toreo para disfrutar.
¿Hay muchas horas de
trabajo para torear así?
Evidentemente. La gente ve
lo bonito o lo agradable, ven como se cortan las orejas y como
se pegan veinte pases, pero detrás de eso, hay muchos días
y horas de preparación. Se intenta corregir siempre mínimos
o máximos defectos para conseguir luego en la plaza lo
que quieres.
¿En estos momentos
torea para sí mismo "Joselito"?
Ese es el problema que siempre
he tenido. No soy un torero de cara al público y a veces
esto ha ido en contra mía. Mi forma de entender el toreo
y la vida es así. Esa ha sido mi filosofía y soy
consecuente con ella.
Muchos jóvenes de las
escuelas taurinas le tiene como espejo por su forma de entender
el toreo. ¿Qué supone esto para usted?
Me enorgullece enormemente
porque por eso también soy torero. Mi ilusión siempre
ha sido ser torero de toreros.
Por cierto, estuvo Rafael de
Paula viendo el festejo, ¿tuvo la ocasión de saludarlo?
Tuve la suerte, bueno tuvimos
la suerte los tres toreros de que estuviera de espectador. Le
pregunté por su estado de salud y me alegró el verle
que está con muchísimo animo.
José Miguel, gracias
por la atención prestada.
A vosotros.