50
Años de Osborne, 50 Años del Toro
Por Daniel Pérez Lorenzo
Se conmemoran las bodas de
oro del hierro de D. José Luis Osborne, ganadería
más importante de las que ha contado El Puerto de Santa
María. Fue en el año 1952 cuando D. José
Luis Osborne Vázquez compra la vacada propiedad de D. Antonio
Jiménez cuya procedencia era Veragua con cruces de Mora
Figueroa y Conde de la Corte. El nuevo propietario conservó
la divisa verde y blanca aunque no el hierro y lidió por
primera vez en Madrid el 19 de marzo de 1959 destacando el novillo
“Flequillero” dando un excelente juego. Pronto comienzan
a destacar los ejemplares de Osborne en el orbe taurino y algunos
de ellos obtienen importantes premios. Nombres como “Fusilero”,
“Regatillo” o “Granito” dan renombre a
la ganadería y son meros ejemplos de lo dicho hasta que
llega el famoso “Atrevido”, ensabanado, nº 56
lidiado por Antonio Chenel “Antoñete” el 15
de mayo de 1966 en Madrid. Aunque no obtuvo el premio de la vuelta
al ruedo sí que tuvo una gran repercusión por la
excelente faena realizada por el torero madrileño con la
presencia de las cámaras de televisión.
Pronto los toros de Osborne
se convierten en hierro apetecible para los toreros. Osborne es
una de las pocas ganaderías actuales que en algo conservan
los rasgos típicos de los vazqueño-veragüeño,
por eso suele dar toros con tonos claros en la piel. Estas procedencias
derivan de lo que Domecq le compró a José Enrique
Calderón en 1938. La comentada variedad de sus capas primando
los ensabanados como marchamo de la casa confieren a Osborne su
seña de identidad.
Mención especial merece
la labor realizada por el desaparecido mayoral D. Antonio Recio
quien en los momentos malos que atravesó la ganadería
consiguió mantener el hierro por lo que hoy podemos seguir
disfrutando y degustando –como los buenos vinos- el toro
de Osborne.
En
la actualidad la ganadería de Herederos de D. José
Luis Osborne, cuenta con dos fincas en la provincia de Sevilla:
Puerto Acebuche en Castillo de las Guardas donde pastan los machos
y erales de tienta y Escardiel en Castilblanco de los Arroyos
en la que se crían unas doscientas cincuenta vacas y quince
sementales. Para la temporada de 2003 hay preparadas cinco corridas
de toros aunque lo normal sean entre ocho o diez, lo que se debe
a problemas surgidos con el traslado del ganado desde Cádiz
a las actuales dehesas. Esto también impide lidiar en plazas
importantes. La vacada actual tiene la misma procedencia y su
representante Emilio González San Román tiene absoluta
confianza en ella “por ser el encaste Osborne de
lo más bravo que hay dando emoción en la lidia”.
Para Emilio, “es muy importante el cuidado de la
alimentación desde pequeños así como la sanidad
y por supuesto el ejercicio”. En su opinión
“a las plazas hay que llevar lo que el ganadero
crea que se adapte mejor a la misma y aunque ello en ocasiones
implique tiempo”. Afirma que no tiene prisas.
En la presente temporada
el mejor homenaje que se podría tributar al hierro de Osborne
es que sus toros se lidiaran en el ruedo de la Plaza Real. Sin
embargo no va a ser así por un “supuesto” castigo
motivado por el regular juego que dio la corrida en la temporada
2001. Como dijera D. Enrique Barrilaro, la Plaza Real siempre
estará ahí…
